Finalmente ha llegado el verano. Esos meses que todo el mundo espera como un oasis de paz y relajación, tomando vacaciones e intentando olvidarse de la rutina diaria. Pero para las madres en espera, los meses de verano pueden ser los peores de toda la gestación. Sobre todo si coinciden con los últimos meses del embarazo. Por si los calores y sofocos producidos por los cambios hormonales no fueran bastante, por si el incremento de peso y la sensación de torpeza no fueran suficientes, el clima veraniego amenaza con acabar con las reservas de paciencia y buen humor de muchas mujeres.

Son varios los consejos que podemos seguir para sobrellevar mejor el calor de la etapa estival:

  • Elegir comidas ligeras y que tienen más contenido en agua, como las frutas. Los meses de calor son ideales para ensayar nuevos tipos de ensaladas fáciles de elaborar y que contengan los nutrientes necesarios durante el embarazo.
  • Será necesario estar más pendientes de beber más agua. Lo ideal es no llegar a sentir sed, por lo que es adecuado llevar algún recipiente con agua fresca durante la jornada e ir bebiendo regularmente.
  • La mejor ropa es la que sea ligera y quede holgada, nunca pegada al cuerpo y de colores claros para recibir menor radiación solar.
  • Hay que reducir el tiempo de exposición al sol, especialmente a las horas con mayor radiación, que son entre las once de la mañana y las cinco de la tarde.
  • La cabeza y la cara son las partes que se encuentran más expuestas al astro rey. Además de unas gafas de sol para proteger los ojos, es adecuado contar con alguna prenda que proteja el cráneo, como una gorra o visera que también proyecte sombra sobre el rostro. También pueden usarse sombreros, sombrillas o parasoles si son la única manera de evitar que nuestra cabeza reciba sol durante largos ratos.
  • Hay que procurar frecuentar lugares frescos y con sombra, evitando aquellos que carezcan de protección contra el sol o de una buena climatización. También es recomendable evitar los lugares demasiado llenos de gente, aunque esto puede ser difícil en verano, sobre todo si acudimos a sitios turísticos.
  • Hay que evitar la realización de ejercicio físico de alta intensidad. Incluso aunque la mujer embarazada esté llevando a cabo una rutina de actividades deportivas supervisada médicamente, al llegar el verano se ha de readaptar esta rutina a las circunstancias especiales de temperaturas máximas.

Una de las mejores actividades deportivas para embarazadas es la natación, puesto que proporciona la frescura inherente a estar dentro del agua y también es un ejercicio integral en el que se ejercita todo el cuerpo. Además, la natación permite la adaptación sencilla de la intensidad y los ejercicios a realizar, pudiendo seguir así con facilidad las necesidades de cada embarazada a lo largo de los nueve meses de gestación. Evitar pasar demasiado calor durante el verano no es tan solo un modo de hacer el embarazo más llevadero, sino de evitar padecer algunos problemas de salud. Las insolaciones son muy frecuentes en estas fechas y el calor excesivo suele alterar el sueño de la mujer, lo que perjudica todas las funciones de su organismo si el insomnio se mantiene demasiados días. Además, está el riesgo de padecer un golpe de calor, que en los casos más graves puede incluso hacer caer en coma a quien lo padece.

Una hidratación constante y el cumplimiento de las medidas básicas que hemos comentado facilitará que el verano sea esa época de relax y descanso también para las embarazadas.

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